El Santo Padre, en su homilía en la Misa matutina celebrada en la Capilla de la Casa de Santa Marta, subrayó que cuando nos apropiamos del don, y lo centramos en nosotros mismos, «lo transformamos en una función», perdiendo el corazón del ministerio, ya sea episcopal o sacerdotal. Y dijo que de la falta de contemplación del don surgen «todas las desviaciones que conocemos»