En su discurso de apertura el Pontífice destacó que el Sínodo que estamos viviendo “es un tiempo para compartir”, e invitó a todos a hablar con valentía y humildad, «integrando libertad, verdad y caridad»; porque- dijo- “sólo el diálogo puede hacernos crecer como Iglesia y construir un futuro lleno de esperanza».