El Papa escuchó los testimonios de tres víctimas del triple desastre que sacudió Japón en el 2011, el terremoto, el tsunami y el accidente nuclear, que afectó no sólo a las prefecturas de Iwate, Miyagi y Fukushima, sino a todo el Japón y a sus ciudadanos, por todas las víctimas, el Papa oró, por las más de dieciocho mil personas que perdieron la vida, por sus familiares y por los que aún están desaparecidos.